
Roberto Goyeneche, un cantor, un gomia, lo conocí una fría tarde de Agosto en un bar perdido en tierras charrúas,el cercano oriente, como le gustaba decir a nuestro amigo, Obdulio Vergalissa,refiriendose a los hermanos uruguayos.
Con El polaco teníamos varios gustos en común, uno de ellos era la debilidad por los frutos de mar y pescados varios,incontables noches nos clavábamos una raya o le entrábamos a la merluza y quedabamos duros de alegría ante aquel manjar.La otra pasión ,sin duda, era el tango,con Roberto llegué a grabar tres tangos que nunca vieron la luz,Zapallo angola,Un peso pal' Legui viejita,y una furiosa version amilongada de Come Together. Luego el tiempo y la fama nos fue distanciando,pero nunca nos olvidamos el uno del otro,aquí va mi homenaje a este grande.
Polaco